LAS MUJERES EN LA PIRATERÍA

Escritura para enrolarte en un barco pirata


Alwilda

 

El siglo V es una referencia clave para conocer a una mujer al mando de un barco ejerciendo la piratería. Alwilda, hija de un monarca escandinavo, fue designada para casarse con el príncipe Alf, heredero de Dinamarca. Alwilda, huyendo de esta imposición, se hizo a la mar con otras mujeres y su nave no tardó mucho en ser interceptada por un barco pirata. La tripulación de los facinerosos, comprobando el carácter y las dotes de mando de Alwilda, la nombró capitana del barco pues se habían quedado sin patrón hacía no mucho tiempo. Es a partir de ese momento cuando el mar Báltico se convierte en el centro de sus pillajes.

Gold Moon, del Primo (Madrid)

Ante las continuas protestas de los súbditos por los actos de piratería llevados a cabo por Alwilda, el Rey de Dinamarca armó una flota para darle captura nombrando a propio hijo, el príncipe Alf, como el encargado para dirigir la operación. Tras búsquedas y persecuciones, las escuadras de Alwilda y de Alf se encuentran finalmente frente a las costas de Helsinki, iniciándose una batalla naval que concluye con la victoria de su antiguo pretendiente. Pero las circunstancias han cambiado para la derrotada Alwilda desde aquel desplante al Rey años atrás. No sólo va a abandonar la piratería, sino que termina casándose con Alf, convirtiéndose en princesa de Dinamarca y, pasado el tiempo, en Reina.

Santa Úrsula

El tema de la doncella que quiere evitar un matrimonio de conveniencia no es un hecho aislado en la historia de la humanidad, muy al contrario, otro ejemplo lo encontramos en la Bretaña de finales del siglo XV. El rey, Deconactus, había prometido la mano de su hija al príncipe pagano Gevia. Y Gevia, llegado el momento, fue a desposarse al reino bretón trayendo consigo a un nutrido séquito para que contrajese, a su vez, matrimonio con las doncellas de la corte. Pero a la infanta no le cayó en gracia el príncipe Gevia y urdió una estratagema para evitar el casorio. Se acercó con sus cortesanas hasta el puerto y arguyó que antes de la boda quería conocer las naves en que había llegado su prometido. Consentido el capricho y una vez embarcadas, expulsaron a los infieles de ellas y levaron anclas, secuestrando toda la flota.

Este caso no sería extraordinario ni digno de contarse si no fuera porque la hija de Deconactus llegaría a convertirse en Santa Úrsula.

Grace O'Malley

Tambien conocida como Gráinne (1530-1603). Era hija de un capitán de navío y jefe de clan irlandés, Owen Dubhdara O'Malley, y de Margaret O'Malley, noble de otra rama del mismo clan.

La familia contaba con una flota marítima y se dedicaba al comercio, a la pesca y, cuando convenía, ejercían de piratas. Gráinne, desde muy joven, vistió con ropa de chico y llevó el pelo corto y pronto se embarcó en las naves de su padre, acercándose hasta el continente europeo.

La época que le tocó vivir fue tempestuosa dado que las guerras entre los señores locales abundaban y, sobre todo, porque Irlanda se defendía de la dominación inglesa y del autoritarismo de algunos gobernadores enviados por Londres.

Dos piratas sin ninguna compasión con el enemigo a punto de sacrificar a un prisionero

Grace O'Malley reclutó una tripulación de unos 200 hombres usando la isla de Clare como centro de operaciones. Desde ella controló el tráfico de mercancías, creó un impuesto de protección a los mercantes que por ahí circulaban y fue contra el pabellón inglés porque lo consideraba un invasor.

En 1577 fue capturada por las tropas de Su Majestad, permaneciendo en prisión durante un año. Las causas por las que fue puesta en libertad son una incógnita y regresó a sus dominios con los mismos propósitos e ímpetus que antes de ser hecha presa. Pero poco duraría este periodo de rebeldía ya que fue de nuevo encarcelada. En esta ocasión, y para conseguir la libertad, apeló a la propia reina de Inglaterra, Isabel I, llamándose así misma leal y fiel súbdita . Se excusó de sus anteriores actos de violencia y solicitó una comisión para luchar contra los enemigos del Reino. Isabel I debió fiarse de su palabra pues en 1593 le otorgó una renta vitalicia. Grace O'Malley mantuvo su promesa durante los diez años siguientes, hasta la fecha de su falleciendo, ocurrida en 1603.

La noble sevillana

Mujer joven, casada con hombre rico, noble y anciano. La ciudad, Sevilla. A la muerte del marido, la familia de éste quiere recuperar con malas artes el patrimonio familiar, ahora en manos de la viuda en calidad de usufructuaria, así que la acosan y la acusan de amancebamiento con un esclavo negro. La mujer, dolida por las malas artes de la parentela, convence al esclavo para asesinar a su cuñado, el promotor de la infamia. Cometido el crimen, ambos huyen a Lisboa, donde se pierde la pista del esclavo. La de la joven, cuyo nombre no ha trascendido, se recupera años más tarde en la isla de Malta. En 1576, un convecino de Sevilla, la cree reconocer en la isla mediterránea. Viste de soldado y juega a las cartas con otros compañeros en el puerto. Como en otras ocasiones, una mujer ha de ocultar su sexo disfrazándose de hombre para vivir en un mundo reservado a los hombres. Y nuestra sevillana no ha escogido cualquier lugar, sino Malta. Y sus camaradas no son simples hombres de armas, sino que visten el uniforme de Caballeros de la Orden de San Juan, los más grandes piratas y corsarios cristianos que ha dado el Mediterráneo desde Carlos V, los mismos que once años antes en número de 8.500 se enfrentaron y expulsaron a los 30.000 otomanos que intentaron tomar la isla.

 

Mary Read

Más conocidos y documentados están los casos de Mary Read y Anne Bonny, narrados por el Capitán Charles Johnson en 1724.

La madre de Mary Read se había casado joven con un marino, del que quedó embarazada. El esposo se marchó a un viaje del que nunca regresaría y ella tuvo un hijo. Poco después volvió a quedar preñada. Con el objeto de ocultar su vergüenza se marchó al campo con su hijo, muriendo el niño poco después. Del segundo embarazo tuvo a una niña, a nuestra Mary Read.

Al cabo de tres o cuatro años regresó a Londres. El motivo era que su suegra gozaba de cierta posición y quería que la ayudase a criar a su nuevo retoño. Pero el dilema que le surgió es que la suegra conocía a su nieto (que había fallecido sin ella enterarse) pero no a la niña (que no era de su sangre) La cuestión era como conseguir hacer pasar a Mary Read por un niño para que la abuela no descubriera la argucia. Lo que hizo fue vestirle de niño y la madre de su esposo desaparecido tragó el anzuelo. La estuvo ayudando con una corona a la semana hasta que la supuesta abuela falleció. La madre de Mary Read, hundida en la estrechez, entregó a su hija a una dama francesa, en calidad de lacayo, cuando contaba con trece años de edad.

Mary no duró mucho tiempo en el servicio, y como había sido educada a ocultar su sexo, no le costó mucho enrolarse en un buque de guerra. Luego marchó a Flandes en un regimiento de Infantería y posteriormente se alistó en la caballería. Allí conoció a un soldado, un tal Fleming, del que se enamoró. Se casaron y abrieron una hostería cerca del castillo de Breda. Como el marido murió y la guerra con España concluyó con el tratado de Ryswick, el figón, muy visitado anteriormente por los oficiales, quedó sin beneficio y lo tuvo que vender. Lo siguiente que hizo Mary Read fue embarcarse en un barco con destino a las Indias Occidentales con su antigua caracterización.

Y ocurrió que el navío en el que viajaba fue capturado por unos piratas ingleses al mando del capitán John Rackman. Y como Mary Read (que seguía pasando por hombre) era el único inglés a bordo del buque apresado, John Rackman quiso retenerlo con ellos. Y a Mary parece que no le disgustó la forma de vida que llevaban, uniéndose a ellos por voluntad propia.

Por aquel entonces se proclamó el edicto que perdonaba a los piratas que voluntariamente se entregasen. La tripulación de John Rackman se acogió al indulto y cambiaron la piratería por el corso contra los españoles. Pero por falta de presas volvieron en poco tiempo a su anterior oficio.

Entre la tripulación de John Rackman se encontraba otra mujer, Anne Bonny (también iba disfrazada de marinero), cuya verdadera identidad era conocida sólo por el propio capitán, ya que eran amantes. Así que la llegada de Mary Read produjo ciertos cambios en el comportamiento de los tres. Anne se sintió atraída por Mary, creyendo que era un hombre, Mary por Anne, pensando lo mismo, y Rackman estuvo a punto de tirar a las dos por la borda creyendo que su nuevo lugarteniente (Mary Read) le era infiel con su amante (Anne Bonny).

 

Deshecho el entuerto, en uno de los abordajes habituales un joven fue hecho prisionero por John Rackman. Mary Read se enamoró de él y parece que el muchacho le correspondió y se dieron promesa de matrimonio. A consecuencia de estas relaciones Mary quedó preñada, como también lo estaba Anne Bonny de Rackman. Pero la vida de pirata no daba tregua, y como Rackman había renunciado al acta de perdón por haber regresado a ejercer el pillaje, el gobernador de Jamaica armó una balandra para darle captura.

El navío perseguidor, al mando del capitán Barnet, estuvo acosando a Rackmany hasta que le dio caza, pero en ese momento crucial la tripulación de Rackman estaba borracha y apenas presentó resistencia. Sólo Mary Read, Anne Bonny y otro filibustero se enfrentaron a Barnet para evitar ser apresados. Mary Read, viendo que nadie de su bergantín hacía nada para escapar del asedio, montó en cólera y disparó sus armas a la bodega matando a uno e hiriendo a varios de sus compañeros.

El capitán Barnet consiguió atraparles y llevarles a Port Royal para ser juzgados. Un tribunal les condenó en 1720 a morir en la horca. Incluso a Mary Read y Anne Bonny. Pero al estar ambas embarazadas, aplazaron la ejecución hasta después que dieran a luz. Mary Read enfermó al poco tiempo en presidio y, antes de parir, murió de una fiebre violenta.

Anne Bonny

El verdadero nombre de Anne Bonny fue Anne Cormac, nacida en el Condado de Cork, Irlanda, en 1697/8. Era hija de una sirviente, Mary Brennan, y de su patrón, el abogado William Cormac. La relación que mantenían no escapó a las sospechas de la esposa que terminó por descubrir el asunto. William Cormac decidió vivir con Mary Brennan y su joven Anne y se embarcaron hacia las colonias inglesas del Atlántico estableciéndose en Charleston, Carolina, donde compraron tierras.

La madre de Anne murió y ésta empezó a relacionarse con aventureros y piratas que frecuentaban Charleston. Finalmente se casó con el marinero James Bonny, hombre sin provecho, que disgustó tanto a su padre que la echó de la hacienda, pues tenía reservada para ella una buena boda. Cuenta la leyenda que Anne, como venganza, salió de la casa paterna con una antorcha en la mano prendiendo fuego a las plantaciones.

La pareja se refugió en la isla de Providence, hoy Nassau, y allí conocieron al pirata John Rackman. Rakman se enamoró de ella y consiguió seducirla. Anne terminó por abandonar a su marido y se embarcó en el bergantín de Rackmam, aunque ella vestida hombre para no levantar las sospechas de la tripulación pues no estaba permitido llevar mujeres a bordo.

En un abordaje, Rackman apresó a un joven inglés (Mary Read) y observó como Anne Bonny flirteaba con él. Se puso tremendamente celoso y cuando estaba a punto de deshacerse de su nuevo tripulante (había pensado en cortarle el cuello), Anne Bonny y Mary Read le revelaron el secreto que ambas compartían.

El Rey Jorge I de Inglaterra promulgó el edicto de perdón para quien abandonase la piratería, Rackman, junto con Anne y Mary, se acogieron a él y se entregaron. Pero después de algunas misiones en corso, volvieron a ejercer de piratas para, finalmente, ser apresados en el extremo occidental de Jamaica por el capitán Barnet. La resistencia no fue mucha dado que la mayoría de los piratas se encontraban bajo los efectos del ron, incluido Rackman, de manera que sólo Anne, Mary y otro pirata fueron los únicos que se atrevieron a desafiar a Barnet y luchar valerosamente contra él.

John Rackman y su tripulación fue conducida a Port Royal para ser juzgada. El tribunal, a la vista de los cargos, los condenó a muerte. Anne dijo de Rackman que sentía verle en el patíbulo, "pero que si hubiese luchado como un hombre ahora no lo ahorcarían como a un perro". John Rackman y otros serían ejecutados en Punta de la Horca y el resto en Kingston, en 1720. Anne también fue declarada culpable pero debido a su preñez, el castigo se pospuso. Siguió en prisión hasta el momento de dar a luz y después la sentencia se aplazó una y otra vez. Desde entonces, se desconoce lo que fue de ella.

Charlotte de Berry

No hay certeza que existiera realmente. De ser cierta la historia, Charlotte de Berry, nacida en Inglaterra en 1636, es otra de las mujeres que tuvo que vestirse de hombre para pisar un barco, en este caso, para seguir a su marido ya que en las tripulaciones no estaba permitida la presencia de mujeres . Pero ocurrió que un oficial descubrió el engaño y se enamoró perdidamente de ella, amor que no fue correspondido. El oficial, en venganza, acusó falsamente al marido de promover un motín (deshaciéndose de él creyó tener más posibilidades de conseguirla). La denuncia tuvo éxito y el marido de Charlotte fue condenado a azotes, de los que falleció. Algunos autores dicen que Charlotte asesinó poco después al oficial, otros no mencionan el incidente, lo que si parece que ocurrió es que abandonó el barco y se puso a trabajar en los muelles. De Berry, un capitán mercante, la raptó, la obligó a casarse con él y la embarco en su navío rumbo a África. Charlotte no se lo perdonó nunca y puso a la tripulación en contra de su capitán, logrando que se amotinara. Ella misma le rebanó el cuello.

 

Con el mando del barco, se dedicó a la piratería en aguas africanas  y volvió a casarse, esta vez con un español. Pero el velero naufraga y su marido fallece.  Ella es rescatada por un mercante holandés que posteriormente es atacado por piratas. Charlotte se une a los holandeses en la pelea que terminarían ganando, pero como no soporta la pérdida de su marido se suicida lanzándose al mar.

 

Fanny Campbell

Pirata del siglo XVIII, nacida en Massachusetts, hija de un rico comerciante. Era audaz, valiente y experta en armas. Su amor, William Lovell, estaba preso en Cuba así que allá se dirige para liberarlo, vistiéndose de hombre y aceptando el cargo de segundo oficial en el bergantín Constance. Tras un motín se hace con el barco y junto con el George, buque inglés que se une en su campaña, logran liberar a Lovell.

 

Convertida en pirata, navega por el mar Caribe, pero finalmente regresan a Estados Unidos para participar en la Guerra de Independencia que se estaba desarrollando contra los ingleses. Fanny y Lovell se casan finalmente en la ciudad de Lynn, donde ella había nacido.

 

María Lindsey

Como en el caso de Charlotte de Berry, la existencia de los ingleses María Lindsey (Plymouth) y Eric Cobham(Poole) puede ser una ficción. Estaban casados y practicaban la piratería en el Golfo de San Lorenzo, desde su base en Terranova. Eran sádicos, crueles y no daban cuartel, es decir, que no tenían compasión con las tripulaciones que aprehendían. Ejercieron de piratas entre los años 1720 y 1740 para recalar en el puerto de Le Havre, Francia, y hacerse honrados ciudadanos. Eric Cobham fue nombrado juez pero María no pudo adaptarse a esta nueva vida y enloqueció y se suicidó (puede que fuese asesinada por su marido).

 

Ching Shih

Conocida también como Cheng I Sao y Madame Ching. Se casó con el capitán Cheng I, que dirigía una flota pirata. Cuando el marido murió en 1807, Ching Shih se hizo cargo de los 400 barcos que componían la escuadra con los que capturaba cualquier tipo de navío y atacaba poblaciones costeras para enriquecerse. El gobierno chino estuvo tras ella durante muchos años y finalmente armó una gran flota para reducirla. Ching Shih, como antes lo habían hecho otros, solicitó el perdón del emperador a cambio de abandonar la piratería, que le fue concedido. En ese momento contaba con unas 2.000 naves.

 


Rumbo a la Isla Del Cofre